lunes, 26 de octubre de 2009

RACHEL WEISZ
ÁGORA
UNA PELÍCULA DE ALEJANDRO AMENÁBAR

SINOPSIS

Siglo IV. Egipto bajo el Imperio Romano. Las violentas revueltas religiosas en las calles de Alejandría alcanzan a su legendaria Biblioteca. Atrapada tras sus muros, la brillante astrónoma Hipatia lucha por salvar la sabiduría del Mundo Antiguo con la ayuda de sus discípulos. Entre ellos, los dos hombres que se disputan su corazón: Orestes y el joven esclavo Davo, que se debate entre el amor que le profesa en secreto y la libertad que podría alcanzar uniéndose al imparable ascenso de los cristianos.


FICHA ARTÍSTICA

Hipatia - Rachel Weisz
Davo - Max Minghella
Orestes - Óscar Isaac
Amonio - Ashraf Barhom
Teón - Michel Lonsdale
Sinesio - Rupert Evans
Aspasio - Omayoun Ershadi
Cirilo - Sammy Samir
Olimpio - Richard Durden
Isidoro - Omar Mostafa
Medoro - Oshri Cohen

Ágora es, sin duda, una cinta de acción, muy espectacular, con planos que recuerdan a las grandes películas épicas de romanos, que mira con interés y rigor hacia una época concreta de la historia y que supone una clara denuncia contra toda clase de intolerancia, en este caso, la religiosa, demostrando lo que ha sido una constante en la historia del hombre, que los oprimidos se convierten en opresores cuando alcanzan el poder y que el más sensato y pacífico siempre queda acallado por los gritos de los más violentos.

Es el acercamiento a la convulsa Alejandría del siglo IV a través del personaje real de Hipatia, interpretado de forma impecable y elegante por la británica Rachel Weisz, una matemática, astrónoma y filósofa asesinada en marzo del año 415 por un grupo de cristianos y convertida en una especie de mártir del paganismo, en un símbolo de la libertad de pensamiento. Además de la luchas de poder entre las distintas facciones de Alejandría, la acción dramática gira en torno a los amores frustrados de Davo, el esclavo de Hipatia, y de Orestes, hijo de una distinguida familia que acaba siendo gobernador de la ciudad. Ambos están profundamente enamorados de la filósofa, quien, sin embargo, no muestra más interés que el de una leal amistad, ya que para ella lo esencial es su búsqueda intelectual. Pero a través de estos hombres se construye la historia de ella y su defensa de lo que podría llamarse una trascendencia laica, alejada de la creencia en cualquier tipo de Dios.

Amenábar, ya criticado anteriormente por los aspectos morales de Mar adentro y que nada tenían que ver con la innegable calidad artística del filme, vuelve con Ágora a verse envuelto en una crítica que mira lo que cuenta y no cómo lo cuenta. Pero tanto la historia de Ramón Sampredo como la de Hipatia son reales y aunque el director se confiesa un ateo educado en el catolicismo, asegura que lo que quiere destacar es, precisamente, la libertad para rebatir o discutir las ideas y creencias sin hacer uso de la violencia. Aún así, la cinta ya ha levantado polémica en Italia, donde circulan rumores que aseguran que existe una presión del Vaticano para que la cinta no se distribuya en aquel país. Desde la Santa Sede se han apresurado a desmentirlo, asegurando que si no se estrena en Italia será, en realidad, por razones comerciales, porque en el país transalpino los filmes históricos no tienen mucho predicamento.

En todo caso, la recreación de la Alejandría que vivió Hipatia alumbrada por Amenábar tiene como resultado un cuidado filme, con personajes muy perfilados y bien interpretados, salvo en el caso de Davo, que a pesar de su importancia en la acción, no consigue convencer del todo con la interpretación de Max Minghella. Las escenas épicas, en las que la violencia es siempre la justa, guardan una belleza estética de marcado carácter perfeccionista, a cuyo éxito se une, muy probablemente, el hecho de que los decorados situados en Malta sean completamente reales con los mínimos retoques digitales posibles.


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